Así, pues, la primera gran barrera que tuve fue la barrera del idioma. Como me dijo un gran profesor chileno: "Nosotros los chilenos no hablamos castellano, hablamos chileno". Y bueno, para que mentir, es verdad. La forma de hablar de los chilenos es totalmente distinta que el resto de latinoamérica y no por esto deja de ser un dialecto extremadamente interesante. Así que de a pocos fui construyendo mi diccionario mental y preparándome para enfrentar un nuevo idioma lleno de posibilidades.sábado, 5 de abril de 2008
¿Por qué hablay como chileno?
Así, pues, la primera gran barrera que tuve fue la barrera del idioma. Como me dijo un gran profesor chileno: "Nosotros los chilenos no hablamos castellano, hablamos chileno". Y bueno, para que mentir, es verdad. La forma de hablar de los chilenos es totalmente distinta que el resto de latinoamérica y no por esto deja de ser un dialecto extremadamente interesante. Así que de a pocos fui construyendo mi diccionario mental y preparándome para enfrentar un nuevo idioma lleno de posibilidades.viernes, 4 de abril de 2008
Reviviendo el blog
Sí, ha llegado el momento de revivir el blog.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Castillo de cartas
Horas más tarde, me encontraba diciéndome a mí mismo una vez más "tienes que descansar". "...descansa, descansa". Encontré sobre la mesa las cartas tiradas que mi hermano había usado para poder armar un castillo. "Lo intentaré", me dije. Pieza por pieza, carta por carta, me concentraba sólo en eso. Quería olvidarme de todo lo demás. Aunque nunca pude armar el castillo de 8 pisos, sé que lo intenté y lo volví a intentar. Luego se me ocurrió algo.
Mi vida es como esa gran castillo de cartas que estuve construyendo. Muchas veces trato de llegar a la cima pero el desequilibrio hace que me caiga. A veces siento que estoy a punto de lograr la perfección, iluso yo. Pero claro, el cielo no se alcanza en un día. Me caigo, pero mientras más intento llegar a las nubes más cerca me ubico. Luego, el cansancio se apodera de mi y abandono por un momento mi objetivo. Le retomo. Me doy cuenta de que cada vez que ese castillo se destruye hay algo que queda en pie: la base. Y sí, es verdad. Quiero reforzar más las bases que me sostienen y avanzar. A veces soy un obsesionado con los logros, tengo que aprender a controlarme. A veces no sé perder, aunque yo diga que sí.
El castillo de cartas... esa es mi gran confesión.
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Nunca te rindas
Amiga, nunca te rindas. Sabes que has hecho bastante por lograr lo que quieres, sabes que has conseguido superar muchos temores. Quizás la vida te ponga a prueba a cada instante, pero no desistas en tu camino. Sé que algunas cosas que estás haciendo aún no te convencen del todo, sé que te gustaría estar haciendo otra cosa... sé que tienes una pasión. Te lo he dicho antes: las pasiones son emociones, son la fuerza mágica que nos hace vivir. Nunca la abandones.
Has sorprendido a todo el mundo con tu vitalidad y tus nuevas ganas de seguir adelante, cada día das un pasito más, avanzas lento pero firme. Me encanta el sentimiento de superación. No dejes que los comentarios de otros te destruyan. Tómalos como parte de la vida. Durante el camino encontrarás grandes retos y muchos senderos espinosos, sin embargo, al final se encuentra un gran paraíso: tu futuro. No dejes que nada ni nadie te impida seguir avanzando.
martes, 6 de noviembre de 2007
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lunes, 29 de octubre de 2007
El emprendedor
jueves, 25 de octubre de 2007
El ilusionista
Día tras día me veo envuelto en uno de mis mundos: la magia. Dicen las personas que soy ilusionista... bueno, yo también lo digo.Cuando era pequeño, veía en la televisión personajes que hacían cosas sorprendentes, desaparecían, hacían flotar cosas, transformaban, jugaban con todo lo que estaba alrededor. De chico quería ser así, quería descucbrir cosas nuevas, saber por qué el mundo se mostraba de esta manera y cómo es que era en realidad. Quería volar...
Noche tras noche me sentaba en mi cama antes de dormir y agarraba un paquete de cartas... las miraba, estudiaba cada una de ellas... esperaba a que me dijeran algo... Reina de corazones, dime algo, dame una señal... Un año, en mi inocencia de niño, no me desprendí de mi sueño de crear ilusiones, de hablar con las cartas que en la mano tenía, decirles "Hola, soy Kenneth y quiero ser ilusionista".
Un día, pasado ese año estuve a punto de rendirme. Como niño, sentí que el esfuerzo que había puesto había sido en vano... fue una de las primeras decepciones de mi vida. Nadie siquiera sabía lo que estaba haciendo, yo quería... yo quería darle una sorpresa a mis padres y decirles "miren, soy mago" y mostrarles cómo volaba, cómo transformaba cosas... sin embargo, eso no sucedía. Hasta que sucedió.
Las cartas habían cobrado una forma extraña: estaban gastadas, sucias, olían a decepción. Me senté en mi cama pensando qué hacer para lograr mi objetivo. Pensé en todo el año perdido, como un tonto sentado en mi cama tratando de infuir en unos objetos sucios que contenían números y figuras. "Qué estoy haciendo", dije. "La magia no existe", repetí. Pronto, mi angustia era tanta que las cartas me respondieron. Me respondieron, pero no con palabras, sino que la Reina de corazones que en la mano tenía era ahora un Tres. Un Tres de corazones.
No podía creerlo. La magia no existía, sin embargo, estaba yo ahí con una carta que antes fue Reina y ahora es Tres. No quise aceptarlo, era un sueño. No, no era un sueño, parecía un sueño, pero no lo era. O era un sueño pero la carta estaba ahí, o la carta estaba ahí y no era un sueño.
Desde entonces, el ilusionista nació. La magia es arte, corazón y vida. Es un mundo que está al alcance de nuestras manos. Yo aprendí a buscarlo y lo encontré. La magia no es sólo lo que hace el ilusionista: es lo que todos vemos, todo lo que vemos. La vida es magia. Y así como yo fracasé de niño y luego supe escucharme, la vida a veces no responde como quisiéramos pero de un momento a otro algo aparece, y todo cambia por completo.
Invito a todos que conozcan más de mi historia… la historia de un ilusionista.


